¿Por Qué Duele el Amor?





En cualquiera de las formas posibles, el amor siempre duele, que si tenemos el amor, que si no lo tenemos, que si perdemos un amor, que si queremos encontrarlo… ¿Pero nos hemos parado a pensar por un momento el motivo real por el que duele el amor?

Vamos a intentar descifrar esta duda en las siguientes líneas.

¿Sabemos realmente por qué nos duele el amor?

Cuando nos enamoramos de verdad quedamos atrapados a un espejismo de ilusiones donde se termina reflejando nuestro propio Yo.

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Nuestra autoestima queda en la manos de la otra persona, la seguridad en nosotros mismo también se la cedemos a la otra persona, y la imagen  que tenemos de nosotros mismos y nuestra propia valía dependen en exclusiva de la otra persona. Nuestra vida interior ya no nos pertenece, ahora es de la persona que está a nuestro lado.

Esto no quiere decir que sea negativo o del todo malo, ya que todo puede funcionar correctamente y crecer hasta asentarse en el tiempo como una consolidada relación de amistad, una relación de amor sana, con intimidad y complicidad, lo que todos vendríamos a definir como el amor verdadero.

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¿Qué hace falta para llegar a este estado? Pues tan fácil o difícil como encontrar a la persona adecuada, y al decir esto, no referimos a una adecuada con la que podamos afirmar nuestra verdadera identidad.

Las relaciones entre personas se fundamentan en dar y recibir; todo lo que reciba de la otra persona será el fruto de lo que yo antes la haya dado a ella. Sólo así, nos llegamos a convertir en espejos donde reflejarnos el uno en el otro.

¿Por qué necesitamos una pareja?

Somos seres sociales por propia naturaleza, el ser humano después de haber evolucionado se ha adaptado a vivir en compañía de otras personas.

Pero la compañía de esas personas es más segura para nosotros si se limita a un número determinado que nuestro cerebro pueda controlar, por ejemplo, tenemos un pequeño grupo de amigos o conocidos. De esta idea parte que el número ideal para nosotros sea dos, y a partir de esas dos personas, podamos formar una familia con la cantidad de sujetos que nosotros decidamos.

Por esto, que parece un simple hecho, nos resulta tan catastrófico para nuestro cerebro el que no tengamos pareja o que por ejemplo que no la hayamos tenido nunca. Lo que interpreta y adelanta nuestro cerebro es su destrucción y la probabilidad de no ver alargado sus genes a futuras generaciones.

¿A qué puede llevarnos esto? Pues puede ser tan estresante que terminemos cayendo en una depresión bastante grande; y esto en contradictorio, pues en ese estado depresivo es muy difícil encontrar pareja.

Por otra parte, si ya tenemos una pareja, lo que esperamos es que esta proyecte lo mejor de nosotros, y no caemos en la cuenta de que la otra persona sólo puede transmitir lo que yo le enseño de mi mismo. Esto también es doloroso para nosotros.

Buscamos la perfección, que todo esté bien, que no hayan errores, pero la verdad que lo que más daño nos hace, lo que más nos duele, es que estamos viendo lo peor de nosotros mismos reflejado en la otra persona, comportamientos que no aceptamos de nuestro interior o lo que a lo mejor, nos gustaría ser o hacer, y no somos capaces de atrevemos, pero que la otra persona sí hace o ve en nosotros, es nuestro propio reflejo.

Si llegamos a perder el amor que nos hacía feliz, por supuesto que esto nos va a doler. Nos dolerá tanto que llegaremos a creer que moriremos de amor.

Entonces, ¿ahora en quién me voy a reflejar? Necesitamos urgentemente otro espero, pero estamos aterrador de dar con uno que no nos guste, encima estábamos acostumbrado a la otra persona y sabíamos todo lo que había.

Ahora nos damos cuenta de que nuestra autoestima dependía de la otra persona, de ese espejo, mi autoimagen no era mía, mi seguridad dependía de tener la certeza de que la otra persona estaba siempre allí. Pero todo era una simple ilusión que nos hizo creer la otra parte, al estar siempre enfrente de mí.

Cuando todo eso desaparece, y espejo del frente ya no está, fluyen miles de cosas que podemos comenzar a reflectar en nuestro interior, y esto va a permitir que nos llenemos y crezcamos de una forma hermosa. Pero sabemos que hasta que llegue ese punto en que nos descubramos, vamos a sufrir, nos va doler..

¿Por qué el amor duele?

Cuando encontrarnos el amor, este nos duele, porque empezamos a perder otras imágenes que hasta ahora conocíamos. Nos gusta nuestro espejo nuevo y comenzamos a pensar y creer que no seríamos capaces de vivir sin él, pero esto no duele. Nuestro ego se siente dolido,  nuestro interior también se resiente y está dolorido.

¿Qué solución tenemos para esto?

En nuestro interior tenemos que crecer y madurar de tal forma que no necesitemos del otro espejo para vivir y desplazarnos por el mundo. Tenemos que tener una autoestima reforzada y creer en nosotros mismos, dejando a un lado cualquier otro reflejo.

Tenemos que estar 100% seguros de que lo que mostramos al exterior es lo mejor que hay en nosotros mismos, lo que nos hace sentirnos orgullosos de nosotros mismos, de lo que nos gusta y de ser quienes somos.

Sólo así podremos conseguir reflejar en las demás personas lo más hermoso que hay en nuestro ser, de tal forma que vamos a recibir lo mismo que hemos dado aumentado por lo fascinante del otro.

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